El Real Madrid ha hecho buenos los pronósticos y se ha impuesto, con susto final incluido, al Hapoel Tel-Aviv por 86-82 en el primer partido de su serie de cuartos de final de la Euroliga. Y sucede que los de Sergio Scariolo son un equipo realmente difícil de derrotar al amparo de su público. Un público (solo abonados) que, tras muchas dudas en los días anteriores -se charló de jugar a puerta clausurada -, ha podido ocupar las gradas de un Movistar Arena que está resultando clave para los madridistas en la presente edición de la Euroliga.










